A medio día, una vez un pequeño niño jugaba a orillas de un peligroso cráter de un volcán, fue tanta la curiosidad de conocer el tesoro que se encontraba en él que, sin pensarlo dos veces, fue en busca de ese misterioso tesoro. Planeó cuidadosamente la bajada al centro del volcán y, como el volcán se encontraba inactivo, bajó sin cuidado alguno.Al cabo de unas horas encontró ese misterioso tesoro, era tan brillante que no lo podía ver, pero el tesoro tenía una inscripción la cual decía: “quién lo tocara tendría que asumir las consecuencias, cuidando el volcán por siempre”. El niño, haciendo caso omiso, tocó este tesoro e inmediatamente su cuerpo empezó a cambiar, él sentía un calor inmenso, su piel era roja y se transformó en una mezcla de fuego y rocas.
Cada vez que alguien entrara o amenazara su tesoro él se enojaba, mandaba una espesa masa de rocas fundidas y lava, protegiendo así el volcán y el misterioso tesoro.
Se dice que el niño sigue cuidando el volcán, protegiéndolo de cualquier intruso. Incluso se le a llamado “monstruo de lava” o “guardián del volcán” por los lugareños del pueblo que se encuentra a pies de este misterioso volcán.
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